domingo, 23 de enero de 2011

1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA


Un investigador británico asegura que el peor de los 365 días del año para el estado de ánimo es el 24 de enero, para demostrarlo ahí está la fórmula. Pues bueno, pues vale. No es necesario tanto logaritmo para saber que mañana es lunes, invierno, fin de mes y el próximo festivo está a años luz.

Los lunes son así, bizarros, el pasado se celebró San Antón, patrón de los animalicos, motivo por el que se cierra la calle Hortaleza y aledañas para que la gente lleve a sus mascotas a bendecir a la iglesia. La calle más gay de Madrid cambia por un día los osos del Hot por perros, gatos y algún cerdo vietnamita. Allá me fui con Charlie, mi perro, no es plan que la criatura se vaya a morir sin bautizar ahora que el Papa dice que el limbo no existe, a saber dónde va su alma entonces. Una pena que ya no exista, siempre quise acabar allí. El cielo no me llama mucho, seguro que no se puede fumar y así difícil soportar a todos los Flanders que por allá estarán con sus carambitas carambiruá. El infierno tampoco, me lo imagino como una resaca eterna sin zumo de tomate. La otra opción, el purgatorio, no ilusiona, ahí haciendo cola mientras te llega el turno, como en el supermercado. Qué pereza. El limbo, en cambio, siempre lo imaginé como una nube gigante de algodón donde uno se echa a dormir sin más expectativas. Ya te vale Ratzinger. Eso sí, Charlie se quedó sin pasar por la pila bautismal, al poco de entrar en la iglesia se le puso cara de Damien y a ladrar hasta que el cura lo expulsó por alborotador.

1 comentario:

  1. Si a todo eso le sumas la regla, la fórmula no puede ser más exacta! qué asco... en fin, visto así como lo pintas, a mí tb me gustaría acabar allí. Aunque me da la impresión que ni limbo, ni infierno ni ná, así que mejor hacer de tu vida terrenal un edén... no?

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