lunes, 6 de diciembre de 2010

milana bonita


Hablaba este viernes con Charlie, mi perro, sobre el adocenamiento de los perros españoles ante las injusticias que sufre su colectivo: prohibición de acceder a tiendas, ahorcamiento masivo de galgos a manos de cazadores hijos de perra o el abandono en carreteras cuando sus dueños descubren que además de no ser peluches hay que sacarlos todos los días además de recoger sus cacas. O esa humillación de vestirlos con anoraks y jerseys de punto a juego con el collar tan usual de un tiempo a esta parte. Charlie excusaba la inexistencia de lucha obrera canina en el exceso de bulldogs franceses y carlinos que los últimos años pueblan España. "En Chueca hay más carlinos que heteros, difícil ir a las barricadas y empezar la revolución con perros gordis, sumisos y con abriguito". No le falta razón, las cosas como son. Aún así traté de disuadirlo para que encabezara una revuelta perruna, eso sí, con argumentos sensatos, nada de perogrulladas al WillyToledo' style. Todo lo contrario, le dije, fíjate en Kanellos, ese perro griego que aparece en primera línea de todas las manifas en Atenas desde 2008. Es tu modelo a seguir.

En esas estábamos cuando en la TV dieron la noticia de la huelga de controladores aéreos y los dos millones de periodistas con sus twiters, blogs y reportajes al pie de la noticia mostraban las masas enfurecidas en los aeropuertos. "No hay derecho a que me dejen sin mi puente" "Tengo derecho a volar, son mis vacaciones" "Pero quién se han creído, huelga, en España, y un viernes". Un remake de "La jauría humana" versión manchega. Cuando acabó esta peli nos pusieron, por cortesía del Gobierno de España, "Estado de sitio", con las furgos verde aceituna llegando a los aeropuertos para hacerse con la situación encabezados Rubalcaba, mix de Arensivia y John McClane.

Tras mil doscientas cincuenta y cuatro tertulias y la opinión de tres mil doscientos siete afectados fue cuando Charlie, mi perro, me comentó que antes de preocuparme por los problemas de la raza canina lo hiciera por la mía, la bípeda. No le parecía muy normal que la semana en que suprimen los 400 euros a los parados de larga duración, el mes que (de nuevo) casi quebramos, el año con nuevo récord de parados, el lustro de ZP al timón y toda una vida en manos de gobernantes mediocres pongamos el grito en el cielo por no poder coger un avión. Ha sido un homenaje póstumo a Berlanga es todo lo que le pude decir.


1 comentario:

  1. Esto me recuerda a la manifestación multitudinaria que hubo en barcelona a medidados de año a favor del Estatut. Qué manera más tonta de perder el tiempo... recuerdo que pensé exactamente lo mismo que Charlie, tu perro. Y mira que a veces la gente si que junta para manifestarse por cosas que realmente importan, en plan la macro-manifestación en contra de la guerra y -modo irónnico on- ¡fue un éxitazo rotundo! Otuvimos excelentes resultado: un estupendo atentado que mató a centenares de personas ¿Mejor no podía salir no? modo irónico of- eeeeeeeeecs!

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