miércoles, 6 de octubre de 2010

la guerra es la paz y la felicidad la mastercard


Ya falta poco, una década más o menos, para la legalización de la marihuana. Basta ver como ahora es defendida por Felipe González, Carlos Fuentes y demás prebostes de la intelectualidá. Motivo? La guerra contra la droga está perdida y es el único remedio que falta por utilizar. Uno es partidario de que todas las drogas fueran legalizadas pero en aras de la libertad individual, allá cada cual con lo que hace con su cuerpo. De paso se aumentaría la calidad de las mismas evitando que la gente esnife tiza o fume chapapote. Una ventaja más y principal para nuestros líderes, el estado recaudaría una buena pasta que ayudaría a sanear las maltrechas cuentas públicas. ¿Y los niños qué? repetirán los puritanos del control. Pues los niños como hasta ahora, el que quiere se emborracha, droga o un poco bastante de las dos. Problema de ellos y de sus papis. En las próximas décadas seremos más pobres, habrá menos trabajo y más desigualdad, nada mejor que porritos para todos con los que mantener manso al rebaño, no es cosa ponerse a pensar y montar revoluciones por ahí para acabar en el sumidero de la historia. Felices con nuestra ración de soma como Lenina Crowne y manejados por el Partido de lo Políticamente Correcto que nos dirá a todos (y todas faltaría más) que es lo bueno para nosotros (y nosotras) mientras se ocupa de que vivamos al límite de la subsistencia. No se preocupen por lo demás, el fútbol para nosotros y fashionismo para ellas (y los que andan a medio camino) será transmitido las 24 horas en HD.

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