domingo, 24 de octubre de 2010

espuma de wasabi


Nuevo diseño del bló a ver si así se pasan más de dos por aquí. Que la imagen va delante del verbo desde hace unas décadas lo sabe hasta el que asó la manteca y, siguiendo con los refranes, así nos luce el pelo. Pregunten si no a ZP, cambia los cromos no para gestionar bien (ingenuamente uno piensa que es de lo que se trata) y hacer lo que toca sino para comunicar (aka engañar) mejor, como trilero no tiene igual. Otro tanto Rajoy, máximo exponente de que en boca cerrada no entras moscas, a ver si por decir la verdad el rebaño se va a enfadar. A veces, la mayoría, apetece ponerse el disfraz de Robespierre y pasarse por la Carrera de San Jerónimo a cortar cabezas. Me pido cortar la chola de Leire Pajín en nombre de la vergüenza ajena. Como algún matarife se me adelantará me vale rebanar el pescuezo de Esteban Pons. Así evito ser acusado de fascista. Y eso sí que no, aquí se puede ser ladrón, asesino o pederasta pero ay amigos, que no te llamen fascista o estarás castigado a escribir cien veces en la pizarra que todos somos iguales. Palabro gracioso ese de fascista, según la RAE, que no parece que se haya cansado en describir la acepción, es aquel "excesivamente autoritario". Hoy fascista es aquel que no piensa lo que yo. Bien visto pasar el cuchillo por el gaznate de nuestra casta política no tendría sentido, viendo el percal no dudo que los nuevos inquilinos de la Moncloa serían Belén Esteban como presi, la vice Merceditas Milá y Jorge Javier como portavoz de la República Ovejuna de España.

En fin, yo venía a hablar de mi libro, o sea, el desequilibrio entre imagen y realidad, y como Tarzán me voy liando con las ramas. Al grano, el viernes estuve cenando en el Pa Jamá con Jane (Lady Mirinda) y como de bien nacidos es ser agradecido lo menos es publicitarlos aunque esto no lo lean más que uno de cada cinco amigos. Uno ha cenado en casi todos los los restaurantes (feo galicismo) de Chueca/Malasaña: buenos (La Manduca de Azagra o La Taberna Siciliana), temáticos (vegamos, japos o italianos), los de ladrillo visto con niñas guapas atendiendo (La Muca, Olé Lola, In Situ o Clarita), sobrevalorados como La Tasquita de Enfrente o bares de tapas (sin más gracia que su nombre y decoración) que abarrotan el barrio.

La cosa es que ya sin saber dónde ir, salir del barrio me da pereza, decidimos pasarnos por el Pa Jamá en la calle San Mateo, sí, ese por el que todos hemos pasado tres mil veces sin fijarnos. Lógico de toda lógica, desde fuera parece una sucursal de la secta Edelwiess con nombre de fonda en Guayaquil City. Dentro la decoración tirolesa psicotrópica hace que uno se sienta parte de Twin Peaks, esa pared con tapiz rosa cuadriculado, platos colgados con austriacos entonando el ricola o esos bancos con grabados de flores silvestres. Pues eso, imagen. La realidad es una carta de mercado sin tariyakis, mi cuit ni deconstrucciones, eso sí, materias de primera, servicio preocupado en plan rollo Cuéntame, postres caseros de verdad y el precio más que aceptable para lo ofrecido. Con los licores (el de café ricorico) acabé interactuando con los camareros quienes me sacaron del error, no fue David Lynch el decorador sino la propietaria original, una austriaca que estaba por Madrid en 1979 grabando el anuncio de Terry.

1 comentario:

  1. Apunto.

    Ig

    PD: Conoces http://11870.com/pro/genoveva-barri ?
    Es de mi cuit y medallón de queso de cabra.
    Romántico, super pequeño, y nos recomendaron un vino que aún recuerdo...
    Repetiré

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