sábado, 21 de agosto de 2010

Vuelta al cole

Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas. Tan cierto como que para no sentirse frustrado en tus deseos nada mejor que no desear aquello que no depende de ti. Ergo, mañana despertador, sonrisa, uniforme y vuelta al mundo de la empanadilla. Parafraseando a la Gallina Caponata, se acabó lo que se daba sin poner un huevo ni dos ni tres. De nuevo en Madrid capital de la caló tras tres semanas por la franja comprendida entre las latitudes 40º y 42º. Latitud norte (Galicia, Nueva Yol y Sierra de Madrid) que uno es turista y no viajero y por eso mismo lo de ir a la Patagonia (40º Este) e integrarse en la cultura quechua como que no.

Galicia muy bien, gracias, verde y azul como siempre y con mejor tiempo, no todo en el calentamiento global van a ser consecuencias catastróficas. NY como Madrid pero más grande y con más guiris. Y más perros. Eso sí, sin necesidad de vadear las meadas de aquellos y cacas de éstos. Supongo, perspicaz que es uno, que a los useños les enseñaron de pequeños que lo de mear por la calle, aunque vayas perjudicado, no está bien visto y que los canes allí, cosas de la tecnología, vienen de fábrica sin el extra de los excrementos. De postre y por eso de descomprimir la neurona poco a poco, una noche en la Sierra de Madrid en un hotel de mírame y no me toques con cena de autor, aka jourmet. Meeeeek! Error! Ahí tienes al Maitre dando la brasa a cada platito, muy monos eso sí, con la explicación de qué es lo que te vas a comer y su punto de cocción, fricción y/o/u nitrogenación. Ay Ferrán Adriá, cuanto mal has hecho. El que no emplata un guisante congelado en nitrógeno a 190º con ralladura de coco sobre fina capa de rabo de toro al ajo arriero no es nadie. Encima va y te lo cuenta a punto del orgasmo mientras tú, ojiplático, lo deglutes pensando en atacar rápido la copa de vino con la esperanza de verlo desaparecer hasta la presentación de la siguiente "creación". Oh cielos Leoncio, tampoco se va, ahora viene la tabarra del maridaje del burdeos con el guisante recolectado por él mismo en el arroyo de Matalascañas. Sin fumar claro, no sea que contaminemos el ambiente. Suelo troncharme y mondarme en estas situaciones con Lady Mirinda, "que vacaciones ideales, divertidas y sin un solo bamboleo en tres semanas". Pues tampoco, aún faltaban unos minutos de vacaciones y como bien teorizó Murphy, la tostada cayó por el lado de la mantequilla. El bamboleo llegó en forma de fuerte marejada con previsión de temporal espantando al maitre y a la pareja de tortolitos que en la mesa de al lado se fotografiaban haciendo arrumacos con el guisante crionizado. Acabada la última cena con el bar cerrado y sin gintonic (de nuevo la Ley de Murphy) el temporal tornó en huracán caribeño...c'est la vie diría el maitre o Voltaire.



2 comentarios:

  1. Lo del "sin gintonic" es casi peor que lo del flamenkito weno...

    Besillos

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  2. Oye, está genial lo que te he leído. Te agrego y me quedo :)

    Gracias por pasarte. Me encanta Ciorán...veo que nos entendemos jejejeje.

    Abrazos.
    p.

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