domingo, 8 de agosto de 2010

Cosas que hacer en Galicia cuando no estás muerto de calor

"Me volví totalmente loco el año que cumplí los cuarenta. Antes fingía ser normal, como todo el mundo. La verdadera locura aparece cuando cesa la comedia social." Así comienza Socorro, Perdón, novela de Frederic Beigbeder, en la que regresa como protagonista Octave Parango, esta vez como cazatalentos de jóvenes aspirantes a modelos en Rusia. A partir de ahí, un retrato descarnado del mundo de la moda (fashismo), de la sociedad de consumo y de Rusia y sus oligarcas todo bien aderezado de lolitas rubias y pálidas.



Estaría bien que los escritores españoles hablaran del presente y futuro en lugar de dar la brasa con el pasado, en especial, con el monotema de la guerra incivil. Que cansinos, no seáis pelmas, en breve se "conmemora" el centenario, ya tendréis motivo entonces para dar el coñazo.

Por lo demás todo bien, llevo una semana de vacaciones y aún tengo otras dos para practicar mi deporte favorito, rascarme un sobaco y después el otro. Ayer cumplí treinta y seis palotes celebrados a base de Primperán, no tiene los efectos de la farlopa ni siquiera del gintonic pero ayuda a sobrellevar con dignidad un virus de verdad, no como la Gripe A, que hace que un día en barco lo pases potando por la borda y al siguiente, ya en tierra, amarrado al WC como si de la última cocacola del desierto se tratara. Con un poco de suerte mañana podré alejarme más allá de un kilómetro del sanitario más cercano sin miedo a un catacrack y observar a los veraneantes por Playa América con su jersey al hombro y boca pegada al helado de vainilla mientras sus niños pedalean al ritmo de Verano Azul. El costumbrismo es lo que tiene. Algunos, innovadores ellos, pasean ufanos con un hurón amarrado a un arnés. Eso sí, va el tipo y se mosquea cuando Charlie, mi perro, se lo trata de merendar. Es lo que hay, gato como ratones y Jack Russell ratas, no la saques de paseo o cómprate un tigre de bengala.

Son las 17 horas y en la radio las noticias informan que Michelle Obama cenó una mousse de chocolate y que el comandante Castro nos previene del holocausto nuclear, avisados estáis.


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