sábado, 10 de julio de 2010

Pan, circo y una de gambas

En la oficina, esta mañana, a eso de las doce, me despertó del letargo laboral una pequeña algarabía con aplausos, sonrisas y algún viva España. Será que ZP habrá acertado con alguna medida? Quizá Rajoy dijo algo sin mentar el Marca? Le habrá reventado la otra teta a la Obregón? Los del estatuto habrán prometido no dar la brasa durante, al menos, un lustro? Pues no, resulta que el pulpo Paul predijo que España ganaría el Mundial. En ese momento pensé que el poco sentido común de la psique hispánica se había evaporado del todo. Fue un pensamiento en caliente. Pasado el susto inicial hice cuentas, si un veinte por cien de mis compis estaban viendo como un pulpo se comía un mejillón de la urna con la banderola española, haciendo una extrapolación a lo bruto se podría decir que un par de millones de españoles estaban siguiendo el piscolabis del cefalópodo. Pues vale, tantos no pueden estar equivocados que semos democráticos. Chachipirulijuanpelotilla. Ahora se entiende todo. Bien mirado sería una buena idea nombrar al pulpo Presidente de todo esto, al fin y al cabo su índice de aciertos es inmensamente superior al de ZP, nuestro presidente por accidente, por no hablar de la menestra de los brotes verdes. A Rajoy le daría igual, en cuanto acabe el Mundial empieza el Tour de Francia y luego la Liga y así, en espiral, hasta el infinito. A los nacionalistas ni les va ni les viene, seguirán dando la chapa se haga una cosa o la contraria. De paso nos ahorraríamos la verborrea de los telediarios y muchos millones en salarios, con un mejillón por decisión sería suficiente. Por fin los españoles aportaríamos algo a la historia de la teoría política, de Tocqueville al Pulpo Paul. Mientras se deciden a instaurar la pulpocracia aprovecho y me voy un par de días de Madrid, capital del caló, con destino las Rías Bajas, capital del pulpo a feira y, ya que está por allí, a pasar el rato con Neil Hannon

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