jueves, 1 de abril de 2010

De big bang y chewing gums




"Si es que no puede ser, y ahora qué hago?" comenta consternada Aurora, la septuagenaria del tercero, como si del fin del mundo se tratara al comprobar que se ha quedado sin TV. Cosas del apagón analógico le contesto para calmarla a lo que responde culpando a ZP. Esta Semana Santa sí será para ella un verdadero misterio doloroso sin Matías Prats y Jorge Javier Vázquez. En fin, mala suerte, podría ser peor, mira a Ricky Martin por ejemplo. O a John O´Neill, jefe antiterrorista del FBI que durante años persiguió, sin el apoyo de sus superiores, a Bin Laden cuando aún no era una amenaza mundial y que, una vez abandonada la agencia para convertirse en el Jefe de Seguridad de las Torres Gemelas, falleció el 11 S dentro de las mismas. El azar es lo que tiene, es caprichoso y no vale la pena luchar contra él, mejor dejarse llevar como hace Luke Rhinehart en El Hombre de los dados. En él, su protagonista, un acomodado psiquiatra de NY con una vida normal y aburrida decide salir del tedio y dejarse llevar por el azar cuando determina que toda decisión la tomará aleatoriamente un dado. Parece una broma pero no lo es, inquieta y acongoja por partes iguales. Te atreverías a probar?
Mientras lo decido con un gintonic de por medio, leo noticias sobre el acelerador de partículas (LHC) de Ginebra que, claro está, no entiendo, pero, por lo que pudiera pasar, decido atarme una soga no vaya a ser que éstos émulos del profesor Tornasol
generen un agujero negro por el que me escurra...no es plan teniendo cuatro días de vacaciones por delante.

1 comentario:

  1. Eso del dado me recuerda (mitología de cómic mode on) a DosCaras y su tramposa moneda. En fin, que la ludopatía es una adicción razonable si consideramos que esta vida es un juego cuyas reglas...¿reglas? Jajajajajaja

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