lunes, 8 de marzo de 2010

oompa loompa

Este finde estuve por el pueblín, Tuy, donde el tiempo pasa despacio y las piedras continuan en el mismo lugar. Centolla y lenguado, amigos y gintonics, un clásico del Baixo Miño. La resaca del sábado me salvo de la fiesta de la Arribada de Bayona, otra de esas fiestas populares y de temática medieval que tan de moda se han puesto por España en la última década. No le acabo de pillar la gracia a esas celebraciones multitudinarias en las que saltimbanquis, extras de Águila Roja, chorizos a la brasa, niños, artesanía, culosucios y vino peleón son todo una.

En fin, de vuelta en Madrid veo en la TV que ayer se celebró en Barcelona un encuentro denominado "Abrazos para todos" promovido por un colectivo que en sus ratos libres (quiero suponer que no está subvencionado) se lanza a las calles a repartir abrazos gratis a todo aquel despistado que se cruza en su camino. Por un instante pensé que eran los aficionados culés lamentándose de perder el liderato en la liga hasta que una miembra del colectivo me sacó del error detallando ante la cámara los beneficios para la salud del contacto físico mientras abrazaba a un jubilado que, aún sin entender nada, lanzaba su mano hacia el culo de la abrazante. No acabo de ver la relación entre el abrazo y la felicidad, menos a los que como a mí el contacto físico con desconocidos produce cierta grima. Si en lugar de abrazos regalaran champán resultaría más fácil. A los suizos en cambio les vendría divinamente sacarles el pacharán, leo en la prensa que fabricarán condones talla sx para los niños, cosa de la neutralidad supongo, ya sabes, haz el amor y no la guerra. Falta poco para encontrar consoladores en el Imaginarium. Viendo el percal lo que me gustaría es convertirme en oompa looompa.

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