lunes, 1 de marzo de 2010

Ciclo qué?

Lunes de mis amores, desde la ventana de la oficina se ve la sierra nevada y sobre ella un cielo azul con nubes altas y blancas, igualito que Springfield. Bostezando delante de la pantalla me falta pintarme la cara de amarillo, una docena de rosquillas y decir mooosquis para convertirme en Homer. Veo que el IFEMA sigue en el mismo lugar que el viernes pasado, edificado contra ciclogénesis explosivas. ¿Quién le puso este nombre? Uno no sabe si hablan de temporales o de orgasmos múltiples. Leyendo la prensa uno tampoco sabe si ya hemos perdido la cabeza del todo. Es una pena que se muera un perro, es triste que lo haga estrangulado por su “abrigo” y es del género bobo moderno participar en un desfile de moda canina. Nos extrañamos después de que los animales se den a la mala vida como este mono alcohólico al que han llevado a rehabilitación. Mi solidaridad con él, qué otra cosa va a hacer enjaulado en Rusia que beber y fumar hasta perecer. Monadas para que se rían los nenes?

Este lunes trae consigo una desgracia más, esta noche acabaré la cuarta y penúltima temporada de The Wire. Y eso amigos sí es grave. Voy a temporada por semana y gin tonic por capítulo, no sé si vivo en Madrid o Baltimore o si mi nombre es MacNolito. Sí sé que debería ser de visión obligatoria en las escuelas de cine españolas, cuando hace unos días entregaban los Goya me preguntaba si entre todos los allí congregados serían capaces de escribir y llevar a la pantalla un solo capítulo de una serie como ésta.

Como no todo van a ser desgracias hoy vuelve Lady Mirinda de sus viajes de trabajo si es que entrevistar a Lady Gaga se puede considerar como tal y mañana no tendré que sacar a mingitar a mi perro, Charlie Jalisco, a las siete de la mañana. A esas horas me pregunto cual de los dos lleva una vida perra hasta que Charlie me observa socarrón con cara de aún lo dudas?

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