viernes, 5 de febrero de 2010

Funkhaus Nalepastraße


Llevar el coche a la ITV es un viaje a través del espacio tiempo. Intermitente a la derecha, dejo la carretera y de repente soy uno más en la fila de coches que apunta hacia un hangar. Sin saber como me veo teletransportado a Dresde, año 1981. Rodeado de coches apolillados todo a mi alrededor es gris, el asfalto, el poliuretano de la nave industrial, el polvo que cubre los documentos que me pide una froiland con voz cansina dentro de una garita, el traqueteo de la furgoneta que me precede. Ian Brown ya ha dado la vuelta olímpica al reproductor de CD's y sigo alineado, o alienado, ya no lo sé. El tiempo imita a la fila y se para. Pongo la radio con la esperanza de escuchar en el boletín informativo las últimas noticias de la RDA cuando un operario embutido en un mono azul pero gris me dice que entre en la nave y siga sus instrucciones. Luz de posición, de cruce, largas. Intermitente derecho. Izquierdo. Los cuatro. Marcha atrás. Acelera. Frena. Bocina. Volantea. Salir. Otra ventanilla con un bigote gris detrás. Toma tus documentos, puedes irte. Abandono el Check Point Charlie, atrás queda la vida de los otros.





No hay comentarios:

Publicar un comentario