martes, 5 de enero de 2010

Hoy Reyes, mañana pobres

Día de Reyes y, siguiendo la tradición, tenía pendiente el regalo de Lady Mirinda así que me obsequié con un día de vacaciones. Pocos presentes me pueden hacer tanta ilusión. Camino de Callao pasé por la peatonalizada calle de Fuencarral que cada ve recuerda más a un Factory de la carretera de Andalucía. En Callao entré en El Corte Inglés donde tenía unos recados que hacer después de atravesar esa planta baja repleta de vendedores de colonia que no se distinguen en nada de los repartidores callejeros de pasquines publicitarios de la Gran Vía. Ya puedes insistir que sólo usas Nenuco que ellos no cejan en el empeño de pulverizarte con la fragancia que tienen asignada. Paciencia. Los uniformes de los trabajadores de la empresa de Isidoro Álvarez cada día se asemejan más a los de las vendedoras del DIA. El Corte Inglés va camino de convertirse en un megachino, no le veo otro futuro. De ahí a las tiendas de Pijolandia buscando no sé muy bien el qué, al menos en Serrano y adyacentes van mejor vestidas. Vuelta al barrio, primero a comprar jamón en López Pascual junto al teatro Lara pasando por una de las pescaderías del trasladado mercado de Barceló. Subo a casa a recoger a mi perro, Charlie Jalisco, con la intención de que me asesore sobre el regalo de su mamá. Problema, en la mayor parte de las tiendas de Justicia y Chueca no permiten la entrada de perros aunque sean educados y vayan a colegio de pago, como es el caso de Carlitos. También es verdad que mejor que prohiban la entrada de caninos que esa extravagancia en el Isolee donde me dijeron que podía entrar, eso si, en mis brazos. Pues nada, cargado de bolsas en una mano y con Charlie colgado en la otra como una longaniza hasta que avergonzados por la estampa me permitieron posarlo, magnánimos ellos. Ir de snob por la vida sin serlo tiene como consecuencia la ridiculez. Aproveché el paseo para comprar un regalo a Charlie en la Pet Shop de la plaza de Chueca, después de pelearse con todos los carlinos que por allí vegetaban y escuchar las floridas recomendaciones de la tucana que pululaba por la tienda. De oca en oca hasta la vinoteca de Conde de Xiquena para comprar zumo de uva y Fever Tree. Parada en La Duquesita en busca de un roscón y ya de vuelta a casa, cargado de bolsas, sordo de tanto claxon, rodeado de hordas de compradores ansiosos, tirando de Charlie, sudando y con un cigarro en la boca me vi reflejado en un espejo en la calle Hortaleza y lo que vi no era yo, era un maximonster.

En fin, ya en casa, aperitivo y un poco de japinés.

3 comentarios:

  1. He leído tu blog, me ha gustado mucho esa forma de diario y tú forma de describir.
    También soy gállega de herencia y vasca de nacimiento, y mucha lluvia me cansa. Charly Jaisco está muy consentido, y los bares-tiendas como Isolee son cursis, no pueden ser snobs.
    Pasaré por aquí.

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  2. Hola Dancdy rancio.
    Te llamas como mi perro.
    jajajaja
    ¿Me has llamado Trolllll?.
    ¿Tu, un superbicho asqueroso del PP?.
    No me jodas tio.
    Ala, que te den por donde amargan los pepinos.
    http://lossecretosdelmentidero.blogspot.com/

    Stewart Gilligan Griffin

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  3. Gracias por tu vista de ayer.
    Ferchu

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