miércoles, 20 de enero de 2010

Descubre el Peloponeso

Un tuareg, coloridos vestidos africanos, mariachis, tres esquimales y cinco gallegas disfrazadas de mejillón. Todos desfilando delante de mis cuatro ojos en el tiempo que dura un cigarro. No estoy en la ONU ni es carnaval, trabajo enfrente del Ifema y hoy ha comenzado Fitur. La boca del metro se asemeja a un hormiguero en hora punta y el blanco de los taxis cubre el gris del asfalto. El año transcurre a golpe de feria desde mi ventana con toda la variopinta gama de comerciales, desde los frikis del Simo a las emperifolladas damas de Exponovia. También los fashionistas de la Pasarela Cibeles o los artistas y clientes de ARCO, que, a pesar de su pose sibarita son un sector más del mercado como lo es el Salón Internacional del Cerramiento Acristalado, unos venden cuadros y otro ventanas, sin más.

Fitur es la que más gente mueve y por ello la más molesta. Difícil aparcar por la mañana e imposible comer sin hacer cola donde lo haces todos los días, eso si, en la fila tienes muchas probabilidades de ver a un bosquimano charlando con un tirolés o tropezar con un bolsa repleta de folletos y regalos promocionales. Mientras comía escuchaba la conversación de los ocupantes de las mesas más cercanas. A mi derecha un pequeño grupo discutía sobre el stand de Andalucía, según sus opiniones no reflejaba el carácter andaluz, ni comparación con el mosaico de abanicos y castañuelas del año anterior. Los cinco defensores de la verdadera identidad andaluza eran funcionarios de la Consejería de Turismo de esa región, encantados de volver a Madrid otro año más con gastos pagados durante unos días. Esa alegría en gastar el dinero público, pensaba yo, es nuestra verdadera identidad nacional, por encima de los toros o la tortilla de patatas. A mi derecha comían una portuguesa sin bigote y un afroafricano que contaba que esta era la primera vez que acudía a Fitur, creí entender que era de una isla en la costa de Mozambique y se mostraba encantado de la noche madrileña, “muito bem Huertas”.


Cuando subí a mi coche encontré en el parabrisas un flyer del Hot, éstos si tienen claro cual es el objetivo principal de los asistentes a los congresos.

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