miércoles, 23 de diciembre de 2009

Mr. Burns

Celebrar el inicio de las vacaciones cuando todavía hay un día de trabajo por delante acarrea una consecuencia dolorosa en forma de resaca. Madrugar para trabajar en ese estado es tan poco recomendable como cenar en un japonés que es lo que hice ayer en el Janatomo por cortesía con Lady Mirinda. Entiendo que a las mujeres les guste la comida japo, es como el muesli, ligera y buena para el tracto intestinal. Además comes con palillos y uno se siente muy multicultural, a la cuarta copa de vino también hijo del viento. Por mucho que lo intente, no me gustan, mi relación con la comida japonesa la ilustra a la perfección el capítulo de Los Simpsons en que Matt Groening se lleva a Homer a un japo. Lo mejor del Janatomo es que enfrente está el Cock para tomarte un Hendrick's con pepino. Lo peor es que al final te bebes más de un gin tonic.

La resaca tampoco es buena compañera si tienes que conducir lloviendo seiscientos kilómetros con Charlie Jalisco, mi perro, brincando por el asiento. Malo será. Antes de subirme al brandymóvil debo cumplir el objetivo del día en mi trabajo, despedir a una compañera. Objetivo señalado por mi jefe (“puesto amortizado por razones de headcount”) que no es precisamente la reencarnación de James Stewart en “Que bello es vivir”. Enternecedor verdad?

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