jueves, 3 de diciembre de 2009

Hodori

Hace veinte años que murió Fernando Martín, recuerdo que era domingo y que estaba haciendo que estudiaba. Veía ese día la TV con el mando escondido bajo algún libro y los apuntes cuando dieron la noticia y me entró una llorera importante, sin llegar al dramón de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente. Entonces tenía quince años, momento en que el temido “Necesita mejorar” se hizo habitual en mis calificaciones escolares. Mi primer suspenso fue en Deporte, pereza de vestirme el chándal, hacer la volterta en el plinton, subir por una cuerda y también o sobre todo miedo a perder mi incipiente virilidad saltando aquel kilométrico caballo. Luego llegaron los suspensos en Religión (misterio trino) y como los del opus son estrictos con las cosas del señor no me permitieron hacer la confirmación hasta un año después para escándalo de mi madre. Aunque el suspenso en las asignaturas marías era mi especialidad, por ósmosis comenzaron a llegar cates en todas las demás materias con el correspondiente pánico a las broncas de mi padre que avergonzado se negaba a firmar aquellos boletines de notas.
En fin, ojeando los periódicos me llama la atención la polémica con el anteproyecto de ley "antidescargas", por un lado el gobierno y algunos "artistas" como Sabina, ese que canta. En el otro lado del ring los internautas. Sin entrar en el fondo de la cuestión me hace gracia ese colectivo autoproclamado como representantes de los internautas que se han reunido hoy con el gobierno. ¿Quién les ha elegido para representar a los usuarios de internet? ¿Quienes son? Se llenan la boca en el Manifiesto con los palabros mantra de rigor: derechos fundamentales, democracia, libertad y cultura. Debe ser el primer manifiesto que veo sin firmas, busco las fotos de la reunión y...BINGO! Ahí está Ignacio Escolar presidiendo la mesa, ex director de Público, ex miembro del grupo pijopop Meteosat, perejil de todas las salsas, investido por si mismo como representante de la generación de los 70's en toda tertulia que le ponga una alcachofa delante. Lo peor de este ego andante no es ir de progre con treinta años de retraso, ni su sectarismo vomitivo, ni su ansia de poder ni siquiera esa cara de dominico trepa, es la certeza de que pase lo que pase en las tres próximas décadas ahí estará él para enseñarnos la verdad.

Paciencia que es la madre de la ciencia, vino que es padre de la felicidad y además mañana me voy a París a bailar con Whitest Boy Alive.

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