lunes, 9 de noviembre de 2009

Puenting


Allá por el 712, cuando la rápida expansión musulmana por la península ibérica, los árabes instalaron un alcázar donde en la actualidad se asienta el Palacio de Oriente, para controlar el paso a Toledo, alrededor del cual crecería la pequeña villa de Magerit (Madrid). Cuenta la leyenda que, ante la inminente llegada de los sarracenos, un herrero, vecino de aquel Magerit medieval, escondió una imagen de la Virgen María para que no cayera en manos de los feroces infieles. Luego viene la Reconquista con Don Pelayo, el Cid, Babieca y la búsqueda de esa imagen de la Virgen. Parece que por 1868 la encontraron en la actual calle Bailén oculta en un depósito de trigo (al-mudy). De aquellos polvos estos festivos, y hoy, lunes bendito, no toca madrugar en honor a la Virgen de la Almudena. Por tanto, ora pro novis y alegría no traballo.

Ha sido otro fin de semana conmemorando el día de la marmota, paseos por el Retiro con Charlie J, risas con Lady Mirinda, fútbol en TV y gin tonics por el esófago. Quería hacer una entrada sobre Matt Le Tissier, mientras buscaba información dí con un blog que lo hace mucho mejor de lo que yo podría hacerlo, así que los interesados en un antihéroe pinchar aquí y disfrutarlo.

Hablando de conmemoraciones, los medios nos abrasan con los 20 años de la caída del muro de Berlín y sus mil historias. Una que, sin tener relación directa con el muro, siempre me ha gustado por su inocencia y ha sido recordada estos días es la Primavera de Praga. En el año 68 y ante una mínima apertura del régimen comunista checo (el socialismo con rostro humano) las tropas del Pacto Varsovia se dirigieron a tomar las calles de Praga, los checos apelaron a la resistencia pacífica y su lucha se resumió en derribar las señales de las carreteras checas dejando sólo las que señalaban la dirección de vuelta hacia Moscú y eliminar los nombres de las calles de Praga con el objetivo, ingenuo y candoroso, de dificultar el movimiento de los tanques soviéticos. Las críticas desde occidente fueron escasas, en Francia los estudiantes de izquierda hacían su revolución de las flores y no tenían tiempo de ponerse del lado de los oprimidos.

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