viernes, 27 de noviembre de 2009

Lucky Strike

Acabo de fumar el último cigarro de la semana en el trabajo, uno de los dos mejores momentos de las cuarenta horas a la semana de impás neuronal. El otro las charlas de Boyero los jueves. Tantas eran las ganas de ese último cigarro que olvidé el móvil delante del PC, mi potro de tortura particular. Error imperdonable, una de las funciones que más aprecio en el móvil es la de servir como coartada para el aislamiento en ese preciso instante en el que, fumando en la puerta del edificio, observas como uno de tus compañeros se acerca hacia tu posición con el propósito de conversar. Nada más eficaz que desenvainar el móvil y acercarlo a la oreja para que la trayectoria de tu compañero dibuje un ángulo entre los 90 y 180 grados. Hoy, desarmado ante el peligro, no tuve otra salida que forzar una sonrisa tan amplia como falsa al ver como reptaban hacia mi dos compis con ganas de enredarme en su conversación. Sinopsis: la cantidad de correos que reciben cada día (prueba irrefutable de su importancia dentro de la "organización"). Traduciso: quien mea más lejos versus quien la tiene más gorda.

- Rinconete: No has visto el correo que te he mandao?
- Cortadillo: No pude, llevo reunido toda la mañana.
- Rinconete: Yo en audioconferencia, y qué? además, tu cuantos recibes al día?.
- Cortadillo: Lo menos cien.
- Rinconete: Buah, menuo pringao.
- Dandy Brandy: bueno, yo me subo.


En fin, es viernes, hoy encienden las luces de navidad y además vienen mis papis por Madrid. La excusa es hacerme una visita, pero yo se que no, a quien visitan es a Charlie Jalisco, mi perro, que a falta de nietos representa muy bien el papel.

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