martes, 20 de octubre de 2009

Martes



Los lunes, a pesar del susto producido por el despertador, no me sientan demasiado mal, el cambio de rutina ayuda a digerirlos rápido. Los martes son el verdadero día de la infamia, las agujas del reloj giran parsimoniosas y el viernes no es más que un punto lejano en el horizonte. No estaría de más modificar el calendario laboral, apostaría por declarar festivos todos los miércoles a cambio de trabajar diez horas los restantes cuatro días para completar las cuarenta horas semanales. Los lunes y jueves te despertarías feliz pensando que ya sólo queda un día y los martes y viernes pues nada, alegría no traballo.

Como esta propuesta no será atendida por el Ministro de Trabajo (cargo grotesco donde los haya) valdría con copiar el horario laboral europeo, temprano a trabajar, comer en quince minutos y a las cinco de la tarde en casa que hay muchas cosas que hacer, por ejemplo nada.

Como España es diferente tampoco será atendida esta propuesta. Una opción es tomarte la justicia por tu mano. Que ayer trabajé doce horas seguidas, me tomo cuatro horas de huelga hoy para hacer lo que me apetece. En mi caso una entrada del blog, pero se me ocurren otras muchas: descargarte algún juego al móvil, aprovechar para escribir correos a tus amistades, encerrarte en el WC y echar una cabezadita, ver por la ventana como pasan las nubes o mirar fijamente la pantalla hasta teletransportarte a un universo paralelo.

2 comentarios:

  1. el martes es una lacra que precede al miércoles... y el bucle te lleva al jueves, día favorito porque anuncia el viernes...

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  2. Trabajar cuatro días y descansar tres es el objetivo actual.
    Cuando pienso que cuando era niño acompañaba a mi padre a ver a las enfermas el sábado por la mañana...
    ¿Cómo vería él el sábado a mediodía desde el lunes por la mañana...?

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